Próxima alternativa. El domingo 30 de marzo, en Torokuna, José Antonio Guerra se alzó como triunfador del concurso; se doctorará, en julio, en Bambamarca, Cajamarca, en un cartel de lujo.
Por: Pablo J. Gómez Debarbieri
El domingo 30 se celebró la final del concurso de novilleros organizado por el matador peruano Joaquín Galdós. Fue una novillada en la Plaza de Toros Torokuna, ubicada en el sur de Lima. Una gran iniciativa de Galdós que se redondeó con una interesante novillada y con un novillero rumbo a la alternativa en Bambamarca, Cajamarca, el próximo mes de julio, en un cartel de lujo; probablemente, con Joaquín Galdós y Borja Jiménez como padrino.
Alternaron los cuatro finalistas del concurso de novilleros, que empezó con 60 aspirantes, los que se fueron seleccionando en varios tentaderos: Alejandro Salazar, de Chiclayo, Lambayeque; Enrique Díaz, de Chota, Cajamarca; José Antonio Guerra, de Áncash y Josuel Mallqui, de Huancayo, Junín.
Todos demostraron ganas y estuvieron en novillero, con ganas de triunfar, aunque a algunos, por momentos, los ganaran los nervios por la importancia que el compromiso representaba para ellos.
Los de actuación más destacada fueron Guerra y Mallqui. El triunfador del concurso fue José Antonio Guerra por cuatro votos contra dos. Los miembros del jurado fueron la Asociación de Toreros Aficionados, La Peña Los Erales, el matador y ganadero Alfredo Galdós, el matador Juan Carlos Cubas, Magaly Zapata y quien esto escribe.
—Los novillos—
Se lidiaron cuatro novillos de presentación dispar, de encaste Parladé Domecq. El primero, de la ganadería Virgen Purísima, ubicada en La Unión, Huánuco, en la sierra central. El segundo, de Los Azahares, la ganadería de la familia Galdós. El tercero, también de Virgen Purísima y el último, de San Lorenzo, de Huarochirí, en la sierra de Lima.
El primero, de feas hechuras y bien bregado por Dennis Castillo desmontó al picador pero no recargó en el caballo; solo recibió un muy breve puyazo y trató de sacarse la vara. A pesar de su conformación embistió con suavidad pero sin humillar y se aplomó pronto.
El segundo, paliabierto aunque bien hecho, fue el más joven de la novillada. Recibió un leve picotazo. Tuvo clase y repitió por ambos lados; gran novillo. Había que torearlo muy bien, lo que su matador no llegó a redondear.
El tercero fue un bonito berrendo salpicado en colorado, de buenas hechuras. Salió rebrincado del caballo al igual que el primero, de la misma ganadería. Tuvo clase y transmisión en la muleta.
El cuarto, el de más edad, era serio y tuvo buena conformación. En la muleta mostró dificultades; había que llevarlo muy toreado; de lo contrario, protestaba en el tercer muletazo de cada serie.
— Alejandro Salazar—
Pegó unas chicuelinas algo movidas y tras el herradero que se produjo en el primer tercio, un quite por saltilleras. Se le vio puesto aunque algo acelerado toreando de capa.
En la muleta el novillo se aplomó. Salazar lo toreó bien por ambos lados. Quizá le faltó perder pasos entre muletazo y muletazo para quedar cruzado y obligarlo a repetir. Por ello, los pases fueron de uno en uno.
Luego acertó al atacarlo y torear en cercanías. Algunos circulares invertidos y algún cambio de mano fueron estimables.
Se le ve puesto, pero por conservar en exceso las formas, a lo mejor, estuvo un poco frío y el público con él.
Cerró el trasteo por bernadinas. Estocada algo caída, casi entera; tuvo que descabellar. Oreja.
—Enrique Díaz—
Lo recibió de capa con una larga afarolada de rodillas, al hilo de las tablas, pero fue desarmado y salió por pies. Luego, toreó bien a la verónica, a pesar de lancear con un capote muy grande para su talla.
Inició la faena de muleta, de rodillas y en los medios, toreando en redondo y aguantando allí hasta lograr pegarle tres en redondo.
De pie instrumentó buenos muletazos por ambos lados pero en series excesivamente breves. El novillo, con lo pronto que era, se prestaba para series más exigentes y con más muletazos, lo que hubiera entusiasmado al público.
Finalmente, quiso aprovechar el magnífico lado izquierdo del astado pero fue desarmado al tercer natural.
El novillo era para un triunfo grande. Lo pinchó cinco veces antes de dejar una buena estocada. Vuelta al ruedo.
—José Antonio Guerra—
Toreó con gusto a la verónica al buen berrendo salpicado y remató vistosamente, de pie, con una larga afarolada.
Con la muleta, lo recibió de rodillas con un pase cambiado por la espalda. Prosuió de rodillas, aguantando las vibrantes embestidas del novillo y toreándolo en redondo con la mano derecha.
Los naturales fueron muy buenos; Guerra torea bien y está muy puesto, Fueron los mejores muletazos de la tarde, en series largas y con calidad. Probablemente se pasó de faena y ello le dificultó la estocada. Pinchazo y estocada muy delantera y desprendida. Oreja que hubieran sido dos de haber matado bien.
—Josuel Mallqui—
La faena tuvo el mérito de haberla hecho ante el novillo más serio y nada fácil. Además de haber dejado la mejor estocada de la tarde.
Lo recibió de rodillas y a portagayola, envuelto en el capote —como El Pana— con una larga cambiada afarolada. A ello siguieron faroles invertidos de rodillas y chicuelinas.
Con la muleta, lo recibió con una afarolado de rodillas. Las series fueron muy breves, pues el novillo tomaba el engaño en los dos primeros pases pero luego se paraba y pegaba un gañafón. Mallqui lo aguantó estoicamente pero no puedo redondear el trasteo por las dificultades del astado. Sin embargo, lo siguió toreando.
La voluntad que puso el novillero y la emoción que aportó el de San Lorenzo calentó y entusiasmó a los tendidos.
Le costó cuadrarlo. Resbaló sobre la fina arena del ruedo, al intentar efectuar el primer volapié, y pinchó; pero luego se volcó sobre el morillo y dejó un muy buen espadazo. Dos orejas pedidas insistentemente por el público.
Una novillada muy variada e interesante. La banda Unión Juventud de Coracora estuvo muy bien.
Guerra fue elegido por el jurado como triunfador del concurso y se hizo acreedor a un traje de luces nuevo donado por Joaquín Galdós; lo estrenará en su alternativa.
Los cuatro serán muy pronto matadores de toros. Lo merecen.
Novillos de Virgen Purísima (primero y tercero), Los Azahares (segundo) y San Lorenzo (cuarto).
Alejandro Salazar (de Chiclayo), de azul y oro: oreja
Enrique Díaz (de Chota), de verde oreja y oro: vuelta al ruedo
José Antonio Guerra (de Áncash), de blanco y oro: oreja
Josuel Mallqui (de Huancayo), de grana y oro: dos orejas
José Antonio Guerra fue el triunfador del concurso de novilleros.